Evaluación positiva

L’évaluation positive est un état d’esprit

En mis inicios, cuando era profesora en prácticas, me compré unas pegatinas de Maison des Langues para poner mensajes positivos a mis alumnos en los exámenes. Creo que fue una de mis primeras compras como profe. Empecé a usarlas para felicitar a algunos alumnos por la calidad de sus trabajos o para animar a quienes estaban esforzándose. Empezaba a practicar, sin darme cuenta, la evaluación positiva. Ni que decir tiene que en el ESPE (actual INSPE) nunca me hablaron de ello. Lo fui aprendiendo como siempre, gracias a la experiencia y a mis lecturas personales. La evaluación positiva es algo más complejo pero lo cierto es que podemos practicarla poco a poco cambiando nuestra forma de acercarnos al objetivo final, ayudando a los alumnos a que se detengan en el camino sin pensar tanto en la meta.

Pero concretamente, ¿qué estoy haciendo yo?

Desde el año pasado, intento incluir en cada evaluación un apartado para resaltar los esfuerzos de mis alumnos: COUP DE COEUR y otro para aconsejarles sobre cómo mejorar: POUR LA PROCHAINE FOIS. ¡Si supiérais lo que les gusta leer los comentarios ! Evidentemente no todos siguen mis consejos pero lo que es cierto, es que todos esperan unas palabras para sentirse reconfortados o al menos vistos y leídos de manera individual. Incluso algunos padres me han dicho alguna vez que les gusta leer estas apreciaciones.

Aunque no tengo todo el tiempo que me gustaría ni el número óptimo de alumnos (Querida EN, para enseñar bien no podéis seguir cargándonos las clases) sigo pendando en cómo poner más el acento en el proceso, en el camino, que en el resultado. Una de las pistas de trabajo sería favorecer las evaluaciones formativas lo que aún no tengo claro es cómo incluir este trabajo previo de esfuerzo y de búsqueda en el resultado final (evaluación sumativa) .

La evaluación positiva es lenta para poner en marcha porque el sistema todavía no la reconoce lo suficiente y en el imaginario de todos nuestros alumnos, el error sigue siendo signo de fracaso, en lugar de oportunidad para aprender.

La evaluación positiva debe servir para animar a que nuestros alumnos vuelven a intentarlo, para empezar otra vez si es necesario sin estigmatizar. Nos permite revisar con el alumnado los criterios de evaluación y que sepan qué esperamos de ellos concretamente.

Otra pista sería ofrecer a los alumnos distintas fechas para que hagan los exámenes cuando hayan alcanzado el grado necesario para hacerlo o permitirles pasarlas de nuevo si no lo han hecho bien a la primera.

Y ahora que estamos en época de bulletins de notes (nosotros trabajamos en semestres) la evaluación positiva también tiene que ver con el intercambio de apreciaciones con nuestros alumnos. Con mis 3èmes me he sentado a escribir conjuntamente las apreciaciones y ha sido más pedagógico que sentarme con los colegas a leer apreciaciones en el conseil de classe. Os lo recomiendo.

Por último, el dispositivo del Plan de Trabajo que practico con este mismo nivel es un buen ejemplo de evaluación positiva porque:

  • fomentamos la autonomía del alumnado
  • nos permite un seguimiento más detallado de cada avance o dificultad encontrada en el proceso de aprender
  • es más individualizado (no trabajamos en clase entera)
  • podemos ofrecer un trabajo más profundo en función de las necesidades de nuestros chavales.
  • los alumnos manejan los criterios de evaluación y los tipos de evaluaciones desde el minuto uno.

Y tú, ¿qué piensas de la evaluación positiva? ¿Te apetece compartir otros ejemplos con nosotros?

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